Mañana de domingo en rue de la Cerisaie

Hoy ha vuelto ese viento
espeso y tropical
que lo inunda todo
que me sumerge en esa tristeza serena,
en ese oleaje tranquilo,
en mis campos de amapolas negras.

Dejo el cuerpo muerto
y el viento me invita a bailar, 
roja,
mi propio luto
sobre las flores que
algún día
alguna parte de mí que no recuerdo
debió plantar sobre mi cama.

obliteración

tengo los pulmones llenos de arena
de paisajes trenzados de verano
que saben a sal y a hierba quemada
de maizales dorados e infinitos
me pierdo y piso mi propia mano
y me veo
semi-enterrada y
el paisaje se desdobla
tengo arena en la garganta y
los maizales dorados e infinitos y simétricos
y me pierdo y piso mi propia mano
me desdoblo y me multiplico
repetir es anular
me desdoblo y me multiplico
igual que cuando dices muchas veces una palabra y
me veo
deja de tener sentido y
piensas en lo absurdas que son esas letras juntas

y los maizales dorados e infinitos y simétricos

Fuga y metamorfosis

Cierro mis ojos como abanicos
y me tumbo sobre mí misma.
Mi voz me mira y me dice
que de noche todo es negro.

Los olores son negros.
En mi boca brota un musgo oscuro
y mis palabras saben a tierra húmeda.
Las estrellas están lejos 
y uno mismo también es negro.

Me gusta mirarme.
No sé dónde empiezo
y dónde acabo.

Sólo cuando la frontera de la propia piel se difumina
se nos permite ser fugitivos
de nosotros mismos.
Necesito invertirme
para poder entrar 
en mi misma.

Todas las ventanas están abiertas
y el frutero está en llamas.
La televisión flota en la habitación
y el barco de vela ha encallado entre los muebles.
La ropa duerme detrás del armario.

Tú, inmóvil bajo la silla
me preguntas por qué
los encuentros con uno mismo siempre
terminan en desencuentro
o por qué
es tan
difícil
encontrar un mínimo atisbo de realidad
dentro de sí.
Eres un tapiz de flores marchitas
hiladas entre mis poros.

Lloraría de dolor y alegría
desnuda de ti.
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado - Alejandra Pizarnik

21 manos blancas
que se abren y se cierran,
que laten,
que respiran y se abrazan,
se dilatan y contraen.

21 manos blancas
que tiemblan y florecen,
que escupen,
que se deshojan y liberan,
y ya no se aferran a nada.

Pieles flotantes bajo las flores.

Vidas frágiles,
vidas de cristal dormido,
no hay belleza
cuando ya no hay nada.

Darse no tiene sentido más que si uno se posee.

Albert Camus

Menstruación o
alfombra roja,
memoricé.


Todavía no sé qué es la mujer.

La horizontalidad de los pies
sobre los que me he construido
amenazada por unos tacones.

No sé qué es la mujer.


(Creo que el tacón tiene una cierta simbología fálica.)
Jamón con nocilla.
Exijo que esto sea poesía
porque lo digo yo.
Nombrar es crear o

delimitar
la idea

nombrar es
romper lo abstracto

reducirnos


la palabra es un error

la palabra no está a la altura

por eso sólo puedo ser justa con la idea
en silencio

Antipoema

Las musas cuelgan inexpresivas de los árboles
como esas manzanas rojas y brillantes
que sólo alcanzamos con ojos hambrientos.

Intento rozarles un pie.
Las golpeo con un palo para que caigan.
Siguen muy arriba y yo
no consigo escribir nada.

Me pregunto si
hablar del propio (no) poema en el mismo
lo convierte en otra cosa.


La próxima vez que publique algo
imaginadme debajo de una musa podrida.
Sólo en la poesía
puedo bailar
la irracionalidad.

pum
pum
pum
pum
pum
pum

Lo
                                                                                                              absurdo
                                                   nos 
hace
            libres
Alba.
Detrás, amapolas.

Lunas rojas

Con la boca llena de lazos
y la vagina llena de flores
duerme bajo los ríos rojos
que surcan sus muslos cerrados.

Las violetas
se abren mudas
todas las noches,
todas las lunas.

Lunas sangrantes
cuelgan de la cama
todos los días,
todas las mañanas.

Lunas blancas

Te desdoblas sobre la cama y eres
el mapa que dibuja en su piel
todas las caras vírgenes de la luna.

Aros de plata

Hoy vuelvo a causar heridas ajenas.
Atraviesan punzantes mis orejas
y despegan
como cicatrices cíclicas,
brillantes y ascendientes,
a ambos lados
de mi cara desnuda.

Mis lóbulos
son
aeropuertos
en aire.
Aviones a tierra,
aviones a carne.

Sinfonía Patética

En la decadencia constante,
fácil, lisa e ininterrumpida
está la belleza del diminuendo.

En la decadencia constante
divinizaremos la basura
y nos proclamaremos la obra maestra
de un dios absurdo 
o inexistente.

Crucifige!

Dices ser 
la Virgen de los Siete Cuchillos.

Dices ser
una pobre y desgraciada mártir.

Entonces
alguien debería crucificarte.
Este es el lugar
en el que abro mis pétalos de carne
y exhibo todos mis huesos.

Este es el lugar
en el que caen todos mis huesos 
y me exhibo orgullosa como la nada más absoluta.

Aquí podrás verme desnuda e inexistente
o en la forma más elevada de mí misma.
Si me desnudas
y atas dulces lazos alrededor de mis muñecas
podrás pintar hojas verdes y lirios blancos sobre mis piernas,
enredaderas entre mis costillas y describir rosas en mis labios.

Y cuando sea un jardín danzante
podrás enmarcarme en la pared como tu obra de arte conceptual e incomprensible
o como la virgen extasiada y floreciente.